Cultura

Pasear por El Retiro

Pasear por El Retiro

Me gusta pasear por el Retiro a primera hora de la mañana. Absorta en mis pensamientos mi mirada se puede perder mientras tanto observando el sol que se filtra entre el ramaje de las copas de los hermosos árboles produciendo extraños brillos. Siempre pienso que es un efecto muy cinematográfico.

Miro detenidamente, mientras reflexiono, mis estatuas preferidas, y también a la gente haciendo deporte; o deambulo y escucho a los músicos ambulantes tocando con sus saxofones boleros o canciones muy conocidas. Éstos se colocan en el estanque de El Retiro, icónico paraje de Madrid con la monumental escultura de Alfonso XII obra de Mariano Benlliure 1922 coronándolo desde las alturas.

Una bellísima fuente con dos estatuas masculina y femenina, un hombre y una mujer, borbotea imperturbable.

El trino de los pájaros y el ladrido de los perros conforman cuando te adentras en los caminos más arbolados el sonido ambiente de este hermoso parque en el centro de Madrid.

Casi oculto es de una belleza fascinadora el conjunto escultórico dedicado a los hermanos Álvarez Quintero, obra del escultor Lorenzo Coullaut-Valera, que eterniza el romance en un instante en esta figura del caballero andaluz sobre su caballo quien, con su sombrero cordobés, dirige una mirada de amor perpetua o eterna a su blanca amada. Alberto Sánchez Álvarez-Insua nos contextualiza este hermosísimo monumento que se descubre entre el arbolado de El Retiro.

“El monumento de Lorenzo Coullaut-Valera es francamente bello y tiene dos partes, mejor dicho, sólo tiene una, porque lo terminó su hijo Federico y se inauguró en diciembre de 1934. Se sufragó por suscripción popular, cosa nada rara pues tenían muchísimos admiradores.»

Continua Sánchez Álvarez-Insua:

«Incluso se formó, tras su muerte, una Asociación de Amigos de los Quintero, en la que tuvo parte muy activa mi padre, que en paz descanse.

Cuando Lorenzo empezó el monumento y creó todo el conjunto que está esculpido en mármol: un plinto, ocho columnas jónicas, un arco central, dos jarrones y en el centro, asomada a un balcón, una joven muy bella que espera al galán que va a cortejarla, costumbre esta, muy andaluza. En Amores y amoríos, los Quintero nos regalaron sus versos más conocidos:

Era un jardín sonriente;

era una tranquila fuente

de cristal;

era, en su borde asomada,

jardín sonriente;

una rosa inmaculada

de un rosal. […]

A la orilla de la fuente

un caballero pasó,

y la rosa dulcemente

de su tallo separó. “

SÁNCHEZ ÁLVAREZ-INSÚA, Alberto: “Una familia de escultores: los Coullaut-Valera y sus esculturas en el retiro” pp. 51-67 en Ciclo de Conferencias. El Parque del Buen Retiro, Instituto de estudios madrileños. CSIC. 2011.

Tema clásico del arte occidental es el de la mitología greco-latina, así la escultura de Hércules luchando, en el primero de sus doce trabajos, contra el león de Nemea al que desgarra las fauces.

“Entonces Heracles, mirando tristemente su maza despedazada, colocó una red en una de las entradas de la cueva y entró por la otra. Dándose cuenta de que el monstruo era completamente invulnerable, empezó a luchar cuerpo a cuerpo con él. El león le arrancó un dedo de un mordisco, pero Heracles, aprisionándole la cabeza, se la estrujó hasta que murió estrangulado.”

GRAVES, Robert: Los mitos griegos,. Ed. Ariel, p. 166

Una visita continuada en mis numerosos paseos es la del monumento escultórico dedicada a la República de Cuba de los escultores Francisco Asorey, Mariano Benlliure, Miguel Blay y Fábregas y Juan Cristóbal inaugurada en 1952. La alegoría femenina de gran belleza y las curiosas representaciones de una tortuga y una iguana me conducen en mis recuerdos a esa maravillosa isla que tuve la felicidad de poder visitar.

Con respecto a la mitología o a la religión judeo- crsitiana hay una escultura que me conmueve dedicada al bien.

“Pedro Ponce de León. En la Plaza de Costa Rica, mayo de 1926. De Yglesias Regio y Samper. Sufragada por la Asociación de Sordomudos, conmemorando el IV Centenario del nacimiento del religioso. Yglesias Regio nos muestra al fraile enseñando a expresarse a un niño. La materialización de la escultura la realizaría J. Samper, tal y como quedo reflejado en la base del monumento. La Escuela Especial de Sordomudos y Ciegos estuvo presente en el acto inaugural. Estatua sobre pedestal cilíndrico con dos lápidas; en la parte frontal dedicatoria a Ponce de León, y la de detrás en recuerdo a Juan Pablo Bonet, lingüista que en el siglo XVII escribiría Reducción de las letras y las artes de enseñar a hablar a los mudos.”

APARISI LAPORTA, Luis Miguel: “Esculturas y otros elementos ornamentales en el retiro” pp 15-51 en Ciclo de Conferencias. El Parque del Buen Retiro, Instituto de estudios madrileños. CSIC. 2011.

Y hay otra que me conturba dedicada al mal. Como un imán es para mí por su belleza la célebre estatua “El Ángel Caído” de Ricardo Bellver que me hace reflexionar sobre el terrible dolor que el castigo de Dios inflige a los pecadores lo que en los humanos se siente como dolorosa culpa. Dicen que está situada exactamente en la altura con respecto al mar de 666 metros, el número de “La Bestia” en el Apocalipsis. Curiosamente es también la altura media de la ciudad de Madrid.

A través de un recorrido por la enciclopedia de Internet, conozco en los textos bíblicos y apócrifos aquellas palabras de Dios referentes a la expulsión de Lucifer de los cielos.

“¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana!”

Libro de Isaias 14:12

“Y les dijo: Yo veía a Satanás, como un rayo, que caía del cielo.”

Lucas 10:18.

The Bible in Spanish. Biblia (p. 1591). BookRix GmbH & C.

“De nuevo el Señor dijo a Rafael: Ata a Azazel, de pies y manos; arrójalo a las tinieblas y, abriendo el desierto que está en Dudael, échalo allí. ​Lánzale piedras afiladas, y cúbrelo de tinieblas; ​​allí permanecerá eternamente; cúbrele también la faz de modo que no pueda ver la luz. ​

Y en el gran día del juicio, que sea arrojado a las llamas.”

El libro de Enoc. Libro de los Vigilantes, Capítulo 10. Ed. Porcia Ediciones SL. Barcelona, 2012.

El efecto dramático de su caída desde los cielos es conmovedor. La figura del diablo representada como un joven atractivo, nueva forma del demonio, es característica del Romanticismo quien considera a Lucifer, Byron por ejemplo, como representante de la rebeldía juvenil. La aparición en el arte del demonio tiene su máxima expresión a partir del siglo XII según describe Robert Muchembland, y hasta el Romanticismo como todos conocemos era caracterizado de forma monstruosa.

“El fin de Satanás es en realidad el fin del miedo desencadenado por el viejo mito cristiano que conducía a la sumisión de las almas y al temor al cambio. En 1876, Eugène Delacroix pinta La rebelión de Lucifer y de los ángeles rebeldes como un impulso de liberación. Vigorosos cuerpos desnudos se lanzan hacia el cielo empuñando armas. Solamente las alas oscuras de un Lucifer luminoso indican que él está presente, pero se encuentra transfigurado en un cantor positivo de una revolución que rechaza todos los yugos […] El tema seduce en Europa a todos aquellos que apelan al espíritu de rebelión y de las revoluciones. En España, este mismo año, Ricardo Bellver esculpe la estatua de un ángel rebelde, premiada en la Exposición Universal de París en 1879 […]”

MUCHEMBLED, Robert: Historia del diablo, Siglos XII-XX. Ed. Fondo de Cultura Económica, México, 2019, pp. 231-232.

 

 

 

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